Ideas clave
1. El capitalismo definido por su modo de producción y relaciones de clase
Lo que diferencia esta definición de otras es que el énfasis no recae principalmente en la existencia de comerciantes o financieros especializados, aunque formen parte del sistema, sino en el modo particular de producción.
Definiendo el capitalismo. En este análisis, el capitalismo no es simplemente un sistema de producción para un mercado lejano ni la presencia de un espíritu adquisitivo. Se define fundamentalmente por un "modo de producción" específico donde:
- La fuerza de trabajo se convierte en una "mercancía" que se compra y vende en el mercado.
- Los medios de producción están concentrados en manos de una pequeña clase.
- Surge una clase sin propiedad, cuya única fuente de sustento es vender su fuerza de trabajo.
La lucha de clases como motor. Esta definición resalta la diferenciación de clases inherente entre capitalistas y proletarios, donde los primeros poseen los medios de producción y los segundos venden su trabajo. Esta relación es clave para entender el desarrollo histórico, pues cada época está moldeada por las relaciones socioeconómicas predominantes y la lucha entre clases por la apropiación del trabajo excedente. Las revoluciones sociales son momentos críticos donde el equilibrio de poder cambia, provocando transformaciones abruptas en la estructura social.
Más allá de definiciones superficiales. Muchas teorías económicas tradicionales e interpretaciones históricas no han captado este núcleo, enfocándose en nociones abstractas o en la mera presencia del comercio y el dinero. Sin embargo, comprender verdaderamente el origen y crecimiento del capitalismo exige examinar las relaciones fundamentales dentro de la producción, no solo los fenómenos superficiales del intercambio o el espíritu emprendedor individual.
2. Las contradicciones internas del feudalismo impulsaron su declive, no solo el comercio externo
"El resultado de esta presión creciente no fue solo agotar la gallina de los huevos de oro para el castillo, sino provocar, por pura desesperación, un movimiento de emigración ilegal desde los señoríos: una deserción masiva por parte de los productores, destinada a drenar el sistema de su esencia vital y a provocar la serie de crisis que sumergieron a la economía feudal en los siglos XIV y XV."
El núcleo del feudalismo. El feudalismo se caracteriza como un modo de producción donde los productores directos (artesanos o campesinos) están obligados a cumplir demandas económicas de un señor, ya sea mediante servicios personales, pagos en dinero o especie, o "regalos". Es crucial que el productor directo conserva la posesión de sus medios de producción, a diferencia del esclavo, pero no está libre de obligaciones coercitivas.
Decadencia interna. Aunque la reactivación del comercio y la economía monetaria tuvo un efecto disruptivo, no fue el único ni decisivo factor en la caída del feudalismo. Más bien, la ineficiencia inherente al sistema y la creciente necesidad de ingresos de la clase dominante intensificaron la presión y las exacciones sobre el campesinado. Esta explotación insostenible, junto con la baja productividad laboral y el agotamiento del suelo, impulsó la deserción campesina de los señoríos.
Escasez de mano de obra y sus consecuencias. La escasez resultante de mano de obra, especialmente tras eventos como la Peste Negra, colocó a los señores ante un dilema: ofrecer concesiones (conmutación de servicios por pagos monetarios) para retener trabajadores o intensificar la coerción. El resultado varió en Europa, con algunas regiones experimentando una "reacción feudal" de mayor servidumbre (Europa del Este, Inglaterra del siglo XIII) y otras avanzando hacia relaciones contractuales. Esta dinámica de presiones internas y resistencia campesina, más que solo fuerzas de mercado, fue clave en la desintegración del feudalismo.
3. El capital mercantil acumuló riqueza mediante monopolios y "ganancias por alienación"
"Comprar barato para vender caro" es la regla del comercio. No se supone que sea un intercambio de equivalentes. La proporción cuantitativa en que se intercambian los productos es al principio bastante arbitraria.
Riqueza burguesa temprana. La riqueza de la burguesía inicial, a diferencia de los señores feudales que explotaban el trabajo servil o los capitalistas industriales posteriores que explotaban el trabajo asalariado, provenía principalmente de la "ganancia por alienación". Esto significaba obtener beneficios de las diferencias de precio entre distintas áreas productivas o entre compra y venta, más que de la producción directa.
El monopolio como base. Esta ganancia se aseguraba en gran medida mediante prácticas monopolísticas. Las primeras comunidades urbanas, una vez lograda su autonomía, establecieron rápidamente controles de mercado y privilegios para beneficiar a sus burgueses. Entre ellos:
- Fijar precios mínimos para productos urbanos y máximos para productos rurales.
- Restringir el comercio directo de forasteros con el campo.
- Limitar la competencia entre artesanos urbanos.
"Colonialismo urbano." Este sistema de control de mercado y monopolio urbano, a menudo impuesto por un patriciado mercantil adinerado que dominaba los gobiernos locales, explotaba efectivamente tanto a productores rurales como a artesanos urbanos. Creaba un "cuello de botella" entre mercados, permitiendo a los mercaderes dictar las condiciones del comercio. Este "colonialismo urbano" fue un mecanismo crucial para la acumulación del capital mercantil, que en sus etapas iniciales actuó como parásito del modo de producción existente en lugar de transformarlo.
4. El capital industrial emergió de la producción, desafiando los monopolios mercantiles antiguos
La subordinación de la producción al capital y la aparición de esta relación de clase entre capitalista y productor deben considerarse como la línea divisoria crucial entre el viejo y el nuevo modo de producción, aun cuando los cambios técnicos asociados a la revolución industrial se retrasaron tanto en completar la manufactura capitalista como en el poder productivo del trabajo humano vinculado a ella.
Penetración en la producción. En el siglo XVI, el capital mercantil comenzó a ir más allá del mero comercio y a ejercer control sobre la producción. Esto ocurrió de dos maneras principales:
- Sistema de putting-out: Los mercaderes suministraban materias primas y adelantaban crédito a artesanos que trabajaban en sus hogares, perdiendo así independencia económica.
- Talleres/fábricas capitalistas: En industrias nuevas (minería, papel, alumbre) que requerían mayor capital, los empresarios empleaban directamente mano de obra asalariada.
Ascenso de los "hombres nuevos." Este período vio emerger una nueva clase de empleadores capitalistas, a menudo provenientes de artesanos prósperos o pequeños agricultores, que invertían en la industria. Estos "hombres nuevos" desafiaron los monopolios restrictivos de las oligarquías mercantiles y los gremios artesanales, buscando expandir la producción y evadir regulaciones tradicionales.
La Guerra Civil inglesa. La Guerra Civil inglesa del siglo XVII se interpreta como una "revolución burguesa" donde los intereses del capital industrial emergente y los fabricantes provinciales chocaron con el apoyo de la Corona a los monopolios mercantiles antiguos y los vestigios feudales. El período del Commonwealth, pese a sus compromisos, aceleró significativamente el crecimiento del capital industrial al reducir monopolios y fomentar el comercio.
5. Acumulación primitiva: el despojo de productores para crear un proletariado
La llamada acumulación primitiva no es más que el proceso histórico de divorciar al productor de sus medios de producción. La expropiación del productor agrícola, del campesino, de la tierra es la base de todo el proceso.
Más allá de la mera riqueza. La acumulación de capital, en su fase "primitiva", no consistió simplemente en que la burguesía se enriqueciera. Fue un proceso de concentración de la propiedad existente y, crucialmente, de despojo de pequeños productores de sus medios de subsistencia. Esto creó una clase sin propiedad —el proletariado— obligada a vender su fuerza de trabajo.
Mecanismos de despojo. Entre los mecanismos clave se encuentran:
- Cercamientos: La conversión de tierras comunales y pequeñas parcelas en fincas mayores, a menudo para el pastoreo de ovejas, desplazando a campesinos.
- Deuda y usura: La crisis económica, guerras e inflación forzaron a terratenientes y pequeños productores a hipotecar o vender barato sus propiedades a la burguesía emergente.
- Acción estatal: Disolución de monasterios, confiscación de tierras realistas y legislación que restringió derechos y movilidad campesina.
El "ejército de reserva de mano de obra." Este proceso fue esencial para crear una oferta abundante y barata de trabajo para las industrias nacientes. La "revolución de precios" del siglo XVI, al bajar los salarios reales, enriqueció aún más a los capitalistas a costa del trabajo, generando una "inflación de ganancias". Sin este despojo, el capitalismo industrial no podría haberse desarrollado, pues carecía de un grupo suficiente de "trabajadores libres" para explotar.
6. Mercantilismo: explotación regulada por el Estado para la adolescencia del capital industrial
El sistema mercantil fue un sistema de explotación regulada por el Estado a través del comercio que desempeñó un papel muy importante en la adolescencia de la industria capitalista: fue esencialmente la política económica de una época de acumulación primitiva.
Ganancia mediante regulación. El mercantilismo, política económica dominante entre los siglos XVI y XVIII, se basaba en la creencia de que la ganancia comercial requería regulación estatal. Buscaba crear un "balance comercial favorable" (superávit exportador) para atraer metales preciosos, pero su propósito más profundo era:
- Expandir mercados para manufacturas nacionales.
- Reducir costos de materias primas y mano de obra.
- Asegurar términos de comercio rentables para los mercaderes.
Explotación colonial. Un instrumento clave del mercantilismo fue el sistema colonial. Las colonias se consideraban fuentes de materias primas baratas y mercados protegidos para la metrópoli. Esto implicaba:
- Comercio forzado: Obligar a las colonias a comerciar exclusivamente con la metrópoli.
- Control de producción: Prohibir manufacturas coloniales que compitieran con las industrias nacionales.
- Expolio: Expropiación directa de recursos y explotación de poblaciones nativas, a menudo mediante la esclavitud.
Una etapa necesaria. Este sistema, caracterizado por un "colonialismo urbano" a gran escala, proporcionó mayores oportunidades de ganancia para el capital industrial al manipular niveles de precios (aumentando precios industriales, deprimendo agrícolas) dentro de una esfera económica controlada. Aunque economistas posteriores criticaron sus postulados bullionistas y proteccionistas, el mercantilismo fue crucial para nutrir el capitalismo industrial incipiente y acumular riqueza para su expansión.
7. La Revolución Industrial: un cambio cualitativo hacia la producción colectiva y mecanizada
El cambio crucial fue, de hecho, convertir una herramienta, antes manejada por la mano humana, en un mecanismo; desde ese momento "la máquina reemplaza al obrero," independientemente de "si la fuerza motriz proviene del hombre o de otra máquina."
Cambio técnico transformador. La Revolución Industrial, iniciada a finales del siglo XVIII, marcó un cambio cualitativo profundo en el modo de producción. Se caracterizó por la adopción masiva de maquinaria accionada por energía, que:
- Mecanizó herramientas: Transformó herramientas manuales en mecanismos, subordinando el trabajo humano a la máquina.
- Producción colectiva: Impuso un carácter colectivo y en equipo al proceso productivo, reemplazando el trabajo artesanal individualizado.
- Mayor inversión de capital: Requirió enormes inversiones en maquinaria compleja y edificios fabriles, creando un nuevo tipo de capitalista industrial.
Innovaciones interconectadas. Inventos clave como la spinning jenny, el telar hidráulico, el telar mecánico y la máquina de vapor no fueron eventos aislados, sino una serie interrelacionada, impulsada por necesidades industriales prácticas (por ejemplo, escasez de hiladores). Estas innovaciones aumentaron dramáticamente la productividad laboral y ampliaron la brecha económica entre propietarios y desposeídos.
Nuevo liderazgo industrial. Los pioneros de la industria fabril fueron a menudo "hombres nuevos" de orígenes modestos (pequeños agricultores, maestros artesanos) que, con capital modesto y habilidad práctica, lanzaron empresas a gran escala. Esta corriente democrática desafió inicialmente los monopolios mercantiles antiguos, pero la magnitud del capital requerido para la nueva técnica consolidó finalmente el dominio de grandes capitalistas industriales.
8. La Gran Depresión (1873-1890s): un punto de inflexión por saturación de mercado y monopolio
"Creemos que... la sobreproducción ha sido una de las características más destacadas del comercio en años recientes: un hecho que puede explicar en parte la depresión que ahora sufrimos... Lo notable de la situación actual, y lo que en nuestra opinión la distingue de todas las depresiones anteriores, es la duración de esta sobreproducción."
Fin de una era. La Gran Depresión de 1873 a finales del siglo XIX marcó un punto de inflexión para el capitalismo británico, señalando el fin de su "edad dorada" de expansión vigorosa. Se caracterizó por un conflicto creciente entre el aumento del poder productivo y la rentabilidad empresarial.
Síntomas de crisis. Entre sus rasgos principales:
- Aumento de salarios reales: Debido a la organización creciente de la mano de obra y la importación de alimentos baratos, los costos laborales no bajaron proporcionalmente con los precios.
- Acumulación rápida de capital: Una tasa anormalmente alta de inversión en equipo productivo llevó a un aumento de la capacidad.
- Caída de márgenes de ganancia: A pesar de mejoras técnicas y reducción de costos, las ganancias disminuyeron por la competencia intensa y el aumento de la "composición orgánica del capital."
- Contracción del mercado: Una fuerte caída en la inversión extranjera y la demanda de exportación, especialmente de bienes de capital, agravó la crisis.
Cambio hacia el neo-mercantilismo. Este período evidenció un creciente "miedo a los bienes" y a la capacidad productiva, impulsando un renovado interés en prácticas monopolísticas y protección estatal. Los empresarios buscaron restringir la competencia mediante cárteles, aranceles y la partición de mercados globales, sentando las bases para una nueva era de "neo-mercantilismo" e imperialismo económico.
9. Capitalismo monopolista: capacidad excedente crónica e inversión restringida
En una época así, el "miedo a la capacidad productiva" resultará en que una parte del poder productivo existente se mantenga inactiva o subutilizada, mientras que el ejército industrial de reserva se reclutará mediante la restricción deliberada de la producción.
Características definitorias. El período entre las dos guerras mundiales vio la plena emergencia del "capitalismo monopolista," caracterizado por:
- Rigideces de precios: Las grandes industrias mantenían márgenes de ganancia restringiendo la producción en lugar de bajar precios ante la caída de la demanda.
- Capacidad excedente crónica: La subutilización generalizada de plantas y equipos se volvió permanente, a menudo por unidades productivas grandes e indivisibles.
- Desempleo persistente: Se mantenía un gran ejército de reserva de mano de obra, en parte mediante restricciones deliberadas a la producción.
- Disminución de inversión doméstica: Los monopolios consolidados eran reacios a expandir capacidad y las nuevas empresas enfrentaban barreras significativas.
La "tijera de precios." La crisis de 1929-33 evidenció estas características, con un colapso dramático en la producción (especialmente en la industria pesada) pero precios relativamente estables en sectores cartelizados. Esto creó un efecto de "tijera de precios," donde los precios agrícolas cayeron mucho más que los industriales, alterando el comercio y la distribución del ingreso.
Ossificación industrial. Esta era fomentó una "ossificación de la estructura industrial," donde los patrones existentes quedaron congelados por cuotas de producción y menor competencia. Aunque hubo avances técnicos, el foco se desplazó de la eficiencia productiva al dominio financiero y comercial, aumentando los costos improductivos y privilegiando la posición estratégica sobre la innovación genuina.
10. Intervención estatal e imperialismo como soluciones a la estancación del mercado
Dada la importancia principal de estos dos recursos, no sorprende que la estrategia empresarial haya asumido un carácter político, en una medida que probablemente solo encuentra paralelo en la historia temprana de la burguesía.
Nuevas estrategias para la demanda. Frente a la estancación crónica del mercado y la capacidad excedente, el capitalismo monopolista dependió cada vez más de estímulos externos para sostener la demanda. La estrategia empresarial se volvió inherentemente política, buscando la intervención estatal para:
- Expandir mercados: Mediante el control político de territorios extranjeros, creando mercados protegidos y preferenciales (neoimperialismo).
- Estimular la inversión: Principalmente a través del gasto masivo en armamento, que absorbía capital y producción industrial sin crear nueva capacidad productiva.
Imperialismo fascista como modelo. Las economías fascistas, especialmente la Alemania nazi, combinaron estas políticas con una expansión territorial sistemática hacia países europeos ya industrializados. Esto implicó:
- Reglamentación económica: Subordinación de economías satélites para servir a las necesidades industriales alemanas, a menudo mediante desindustrialización.
- Control estatal: Amplio control estatal sobre inversión, precios y trabajo (por ejemplo, congelación salarial, liquidación de sindicatos).
- Acumulación depredadora: Adquisición de activos industriales en territorios conquistados mediante manipulación financiera e integración forzada.
Un cambio en la dinámica global. Esta nueva forma de imperialismo, más despiadada y planificada que sus predecesores, reflejó un cambio fundamental en el capitalismo mundial. Buscó superar las limitaciones de la explotación colonial tradicional y el auge del nacionalismo colonial creando un imperio económico continental, donde los frutos de la explotación beneficiaban a la clase capitalista imperial y, en cierta medida, a la población dominante.
Resumen de reseñas
Estudios sobre el desarrollo del capitalismo es una obra clásica que examina a fondo la formación y evolución gradual del capitalismo. El libro expone múltiples causas y sus interrelaciones, en lugar de destacar un único factor dominante, ofreciendo así una visión compleja y completa. Su principal debilidad radica en un enfoque casi exclusivo en Inglaterra, con una discusión limitada sobre los desarrollos en Europa. No obstante, esta concentración está justificada, dado que el capitalismo tuvo su origen en Inglaterra. Aunque no puede por sí sola ofrecer una imagen histórica completa del capitalismo, representa una contribución académica importante para comprender los orígenes de este sistema.
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