Ideas clave
1. La elocuencia es una habilidad aprendida, no un don innato
Shakespeare no fue un genio. Fue, sin la menor sombra de duda, el escritor más maravilloso que haya existido. Pero no un genio. Ningún ángel le entregó sus líneas, ni hadas corrigieron sus textos. En cambio, aprendió técnicas, aprendió trucos, y los aprendió bien.
El arte de Shakespeare. La idea común de que el genio es un rasgo innato e inaprensible se pone en entredicho al analizar la evolución de Shakespeare como escritor. Sus primeras obras, como Love’s Labour’s Lost y Titus Andronicus, carecen de las frases memorables y la construcción hábil de sus piezas posteriores. Esta progresión demuestra que Shakespeare perfeccionó su arte mediante el aprendizaje y la práctica, no por inspiración divina.
La retórica como base. La educación de Shakespeare enfatizaba la retórica clásica, incluyendo las figuras retóricas. Estas figuras son técnicas específicas para hacer que las frases sean impactantes y memorables, modificando su forma pero no su significado. El Londres isabelino estaba obsesionado con estas figuras, y se publicaron numerosos libros sobre el tema.
Cocineros a ciegas. Las figuras retóricas siguen vivas y vigentes, aunque a menudo se usan de manera improvisada. Sin formación formal, escritores y oradores modernos tropiezan con estas técnicas por accidente, como “cocineros a ciegas que echan cualquier cosa en la olla y, de vez en cuando, solo de vez en cuando, logran una comida deliciosa.” Shakespeare, sin embargo, tenía “un gran libro de recetas y los ojos bien abiertos,” dominando estas técnicas para crear sus líneas icónicas.
2. La aliteración amplifica la memorabilidad
Nadie sabe por qué nos encanta escuchar palabras que comienzan con la misma letra, pero lo hacemos, y Shakespeare lo sabía.
El poder del sonido. La aliteración, la repetición del mismo sonido al inicio de palabras adyacentes o cercanas, es una herramienta sencilla pero poderosa para aumentar la memorabilidad. Shakespeare la empleó magistralmente, como en su adaptación de la descripción de la barca de Cleopatra en Antony and Cleopatra. Al añadir aliteración, transformó un pasaje mundano en una imagen vívida e inolvidable.
Más allá del sentido. La efectividad de la aliteración trasciende el significado de las palabras. Frases como “Full fathom five thy father lies” son memorables no por su contenido profundo, sino por su sonido agradable. Este principio se extiende a proverbios y dichos, donde la aliteración suele prevalecer sobre el sentido lógico.
Ejemplos de aliteración:
- “Curiosity killed the cat” (La curiosidad mató al gato)
- “Bright as a button” (Brillante como un botón)
- “Cool as a cucumber” (Fresco como un pepino)
- “Dead as a doornail” (Muerto como un clavo)
Poder político. El atractivo de la aliteración es tan fuerte que se ha usado en eslóganes políticos y campañas publicitarias. Desde “Ban the bomb” hasta “Power to the people” y “Put a tiger in your tank,” la aliteración ha demostrado ser una herramienta persuasiva para captar atención y motivar acción.
3. El políptoton añade profundidad mediante la repetición
‘Please Please Me’ es un caso clásico de políptoton. El primer “please” es una interjección, como en “Please mind the gap” (Por favor, cuidado con el espacio). El segundo “please” es un verbo que significa “dar placer,” como en “This pleases me” (Esto me agrada). Misma palabra: dos partes del discurso diferentes.
Repetir con un giro. El políptoton, la repetición de una palabra en diferentes formas gramaticales, añade profundidad y complejidad al lenguaje. Es una técnica sutil que puede crear énfasis, ironía o incluso perversidad. “Please Please Me” de The Beatles es un ejemplo destacado, usando “please” como interjección y verbo.
El amor de Shakespeare por el políptoton. Shakespeare usó frecuentemente el políptoton, repitiendo palabras enteras para enfatizar. En Richard II, la frase de Bolingbroke “Grace me no grace, nor uncle me no uncle” muestra esta técnica. Incluso la reutilizó en Romeo y Julieta, demostrando su predilección por el recurso.
Más allá de Shakespeare. La frase de Susanna Centlivre en The Busybody, “But me no buts,” es un ejemplo famoso de políptoton que supera incluso el uso de Shakespeare. La célebre frase de Neil Armstrong “one small step for a man, one giant leap for mankind” habría sido un gran ejemplo de antítesis y políptoton, pero la edición eliminó el “a” en “for a man,” arruinando el políptoton.
4. La antítesis crea claridad mediante el contraste
La antítesis es simple. De hecho, lo único complicado de la antítesis es cómo puntuarla. Algunos insisten en usar dos puntos; otros prefieren el punto. Pero en esencia, la antítesis es sencilla: primero mencionas una cosa, luego mencionas otra.
Equilibrando opuestos. La antítesis es un recurso retórico que yuxtapone ideas opuestas en estructura paralela. Es una forma simple pero eficaz de crear claridad y énfasis. Aunque la puntuación sea objeto de debate, la esencia de la antítesis está en presentar una idea seguida de su opuesta.
Ingenio wildeano. Oscar Wilde fue un maestro de la antítesis, usándola para crear observaciones ingeniosas y profundas. Frases como “The well-bred contradict other people. The wise contradict themselves” (Los bien educados contradicen a otros; los sabios se contradicen a sí mismos) muestran el poder de la inversión inesperada.
Belleza bíblica. La Biblia está llena de antítesis, presentando contrastes evidentes de forma poética y memorable. “To every thing there is a season” (Todo tiene su tiempo) en Eclesiastés es un ejemplo destacado, enumerando acciones y emociones opuestas. “Hot N Cold” de Katy Perry es un ejemplo moderno de antítesis.
5. El merismo captura el todo enumerando sus partes
El merismo, señoras y señores, a menudo parece antítesis, pero es diferente. El merismo es cuando no dices lo que estás describiendo, sino que nombras todas sus partes.
Definiendo lo indefinido. El merismo es un recurso retórico que describe un todo enumerando sus partes. Es una técnica innecesaria pero evocadora que añade profundidad y textura al lenguaje. “Ladies and gentlemen” (Damas y caballeros) es un merismo para “personas,” pues todos son o damas o caballeros.
Lenguaje legal. El merismo encuentra su lugar natural en documentos legales, donde los abogados listan meticulosamente cada componente de un concepto. Esto puede deberse al sistema de facturación. La frase “including but not limited to” (incluyendo pero no limitado a) es una expresión favorita de los abogados, que los salva de problemas que el merismo mismo pudo haber causado.
Amor y guerra. El merismo suele asociarse con el amor, pues une opuestos. “Night and Day” (Noche y día) de Cole Porter es un ejemplo clásico, usando merismos como “beneath the moon or under the sun” (bajo la luna o bajo el sol) para expresar la idea de siempre. “Cannon to right of them, / Cannon to left of them, / Cannon in front of them” (Cañones a su derecha, / Cañones a su izquierda, / Cañones frente a ellos) de Tennyson es un merismo para “cañones por todas partes.”
6. La sinestesia trasciende los límites sensoriales
Ella olía como se ve el Taj Mahal a la luz de la luna.
Mezclando los sentidos. La sinestesia es un recurso retórico que describe un sentido en términos de otro. Es una técnica poderosa para crear imágenes vívidas y memorables. “Colores armoniosos” y “voz sedosa” son ejemplos comunes de sinestesia.
Imágenes impactantes de Chandler. La frase de Raymond Chandler, “She smelled the way the Taj Mahal looks by moonlight” (Ella olía como se ve el Taj Mahal a la luz de la luna), impacta porque combina olfato y vista de forma inesperada. Las sinestesias relacionadas con el olfato son especialmente sorprendentes y efectivas.
Sensaciones abstractas. La sinestesia alcanza su forma más pura cuando se atribuye un sentido a algo completamente abstracto. La frase “I love the smell of napalm in the morning... Smelled like... victory” (Me encanta el olor del napalm por la mañana... Olía a... victoria) de Apocalypse Now es un ejemplo poderoso.
7. Aposiopesis: El poder de lo no dicho
La aposiopesis es cuando…
Quedarse en silencio. La aposiopesis, señalada por tres puntos suspensivos en la puntuación inglesa, es el acto de quedarse en silencio a mitad de una frase. Es una técnica que puede usarse para diversos efectos, desde transmitir la muerte hasta expresar una emoción abrumadora. Aposiopesis significa en griego “quedarse en silencio.”
Razones para el silencio. La razón más simple para la aposiopesis es la muerte, como se ve en innumerables escenas de misterio. A veces, se usa porque el hablante simplemente no sabe qué decir, como en King Lear: “I will have such revenges on you both, / That all the world shall … I will do such things …” (Tendré tales venganzas contra ambos, / Que todo el mundo… Haré tales cosas…)
La conclusión obvia. La aposiopesis también se usa cuando la segunda parte de la frase es tan obvia que no necesita ser dicha. Frases como “When in Rome…” (Cuando estés en Roma…) dependen del oyente para completar el pensamiento. Dios usó la aposiopesis por puro placer.
8. Hipérbaton: Reordenar palabras para impactar
El hipérbaton es cuando pones las palabras en un orden extraño, lo cual es muy, muy difícil en inglés.
Rompiendo el orden. El hipérbaton es un recurso retórico que altera el orden habitual de las palabras en una oración. Esto es especialmente desafiante en inglés, donde el orden es bastante rígido. Los adjetivos en inglés deben seguir este orden: opinión-tamaño-edad-forma-color-origen-material-propósito + sustantivo.
La venganza del funcionario. Uno de los ejemplos más famosos de hipérbaton en inglés viene de un funcionario que retorció una frase para evitar que la preposición quedara al final. Winston Churchill lo subrayó y escribió al margen: “Este es el tipo de inglés con el que no voy a aguantar.”
Muros de piedra. La frase de Richard Lovelace, “Stone walls do not a prison make, / Nor iron bars a cage” (Los muros de piedra no hacen una prisión, / Ni los barrotes de hierro una jaula), es un ejemplo clásico de hipérbaton que se ha vuelto parte del lenguaje. Yoda, de Star Wars, es conocido por alterar el orden de las palabras, aunque incluso él dejó el hipérbaton cuando pudo usar una buena anadiplosis.
9. Anadiplosis: Construyendo impulso mediante la repetición
Yoda es conocido por alterar el orden de sus palabras, pero su frase más citada, de Star Wars: Episodio I, usa una figura diferente. Yoda dice que el miedo conduce a la ira. Luego toma la última palabra de esa frase y la repite al inicio de la siguiente: la ira conduce al odio.
Uniendo ideas. La anadiplosis es la repetición de la última palabra de una cláusula como la primera de la siguiente. Es una técnica que crea una sensación de progresión lógica y ritmo. La famosa frase de Yoda, “Fear leads to anger. Anger leads to hatred. Hatred leads to suffering” (El miedo conduce a la ira. La ira conduce al odio. El odio conduce al sufrimiento), es un ejemplo perfecto.
Cadenas filosóficas. La anadiplosis puede expresar diversas ideas filosóficas. Jesse Jackson observó: “El sufrimiento engendra carácter; el carácter engendra fe; al final, la fe no decepciona.” Malcolm X dijo: “Una vez que cambias tu filosofía, cambias tu patrón de pensamiento. Una vez que cambias tu patrón de pensamiento, cambias tu actitud. Una vez que cambias tu actitud, cambia tu patrón de comportamiento y entonces pasas a la acción.”
Pegamento y conexión. La anadiplosis también añade armonía y conexión, como una frase musical repetida. Milton, lamentando a su amigo muerto en Lycidas, escribió: “For Lycidas is dead, dead ere his prime” (Porque Lycidas está muerto, muerto antes de su mejor momento). La anadiplosis da cohesión a la canción de Lennon y McCartney ‘Here, There and Everywhere’.
10. Oraciones periódicas: Construyendo suspense hasta el clímax
El truco de la oración periódica es que, hasta que no llegas al final, hasta que no encuentras esa cláusula o verbo que completa la sintaxis, hasta que finalmente llegas al punto final, no puedes detenerte.
Gratificación retardada. Una oración periódica es larga y compleja, y no está gramaticalmente completa hasta el final. Esta técnica crea suspense y obliga al lector a seguir el hilo del pensamiento hasta la conclusión. El poema “If” de Kipling es una oración larga de 294 palabras, 273 de las cuales son cláusulas condicionales.
La acumulación de Shakespeare. Shakespeare usó el mismo truco, pero generalmente acumulando sustantivos uno tras otro. En La tempestad, Próspero dice: “And, like the baseless fabric of this vision, / The cloud-capp’d towers, the gorgeous palaces, / The solemn temples, the great globe itself, / Yea, all which it inherit, shall dissolve …” (Y, como la tela sin base de esta visión, / Las torres coronadas de nubes, los palacios espléndidos, / Los templos solemnes, el gran globo mismo, / Sí, todo lo que hereda, se disolverá…)
Manteniendo el autocontrol. Incluso en medio de una rabia celosa, Sting mantuvo el autocontrol para reservar el verbo principal para el final del verso en la canción ‘Every Breath You Take’. Milton logró retrasar el primer verbo de Paraíso perdido cavando un enorme agujero gramatical y acampando en él.
11. Hipotaxis y parataxis: Construyendo oraciones con complejidad o sencillez
La parataxis es así. Es buen inglés sencillo. Es una oración. Luego otra oración. Es directa. Es el inglés del campesino.
Dos estilos. La hipotaxis y la parataxis representan dos enfoques opuestos para construir oraciones. La parataxis prefiere oraciones cortas y simples conectadas por conjunciones, creando un estilo directo y claro. La hipotaxis, en cambio, usa cláusulas subordinadas para formar oraciones complejas y estratificadas.
Sir Thomas Browne. Sir Thomas Browne fue el primer escritor en prosa inglesa. Browne dio al inglés la gloria de la oración absurdamente larga: oraciones que nadie en su sano juicio diría en voz alta, oraciones que son juegos intrincados, llenos de adornos finos y curiosas convoluciones.
Oraciones civilizadas. La hipotaxis es antinatural en inglés; nadie diría una oración como la anterior. Hay que pensar con calma durante mucho tiempo para crear una buena oración hipotáctica, y por eso una buena oración hipotáctica indica al lector que has estado pensando con calma durante mucho tiempo. Un borracho enfadado podría gritar paratácticamente; solo una mente justa y serena puede ser hipotáctica.
12. Diácope: Enfatizando palabras clave mediante interrupción
La diácope (pronunciado die-ACK-oh-pee) es un sándwich verbal: una palabra o frase se repite tras una breve interrupción.
Sándwich verbal. La diácope es un recurso retórico que consiste en repetir una palabra o frase después de una breve interrupción. Es una forma sencilla pero eficaz de enfatizar ideas clave y crear un efecto memorable. La frase “Bond. James Bond” es un ejemplo clásico de diácope.
El mago de Oz. Todos los niños recuerdan cómo, en El mago de Oz, la Bruja Mala del Oeste grita: “¡Vuelen, mis lindas, vuelen!” Pero en realidad no es así. En la película, los monos voladores reciben la orden de “¡Vuelen! ¡Vuelen! ¡Vuelen! ¡Vuelen!” y no se oye el vocativo “mis lindas.”
Primeros ministros británicos. Los primeros ministros británicos siempre sufren diácope impuesta por la imaginación popular. Hay una historia famosa de un periodista que preguntó a Harold Macmillan cuál era el mayor problema para un gobierno. Macmillan respondió: “Eventos, querido chico, eventos.”
13. Preguntas retóricas: Involucrando la mente del público
¿Qué, oh qué es una pregunta retórica? ¿Es simplemente una pregunta que no requiere respuesta? ¿No? ¿Es una pregunta cuya respuesta es tan obvia que no necesita ser dicha?
Más que una pregunta. Una pregunta retórica es una pregunta formulada para causar efecto, no para obtener respuesta. Puede usarse para hacer una afirmación, desafiar una suposición o involucrar la mente del público. Los griegos y romanos lo intentaron con éxito, aunque no usaban un término tan vago y nebuloso como “pregunta ret
Resumen de reseñas
Los Elementos de la Elocuencia se destacan por su ingenioso y ameno análisis de los recursos retóricos en la escritura. Los lectores valoran las explicaciones claras de Forsyth, sus ejemplos atractivos y el toque de humor que impregna el texto. Muchos consideran que el libro es informativo y útil para perfeccionar su propia forma de escribir. Sin embargo, algunos critican al autor por ciertos excesos ocasionales o la falta de investigación primaria. La estructura del libro, con capítulos interconectados que abordan diversas técnicas retóricas, resulta a la vez ingeniosa y, en ocasiones, algo fatigante. En conjunto, se recomienda para escritores, amantes del lenguaje y quienes desean comprender mejor los mecanismos que hacen memorables las frases.
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Preguntas frecuentes
1. What is "The Elements of Eloquence" by Mark Forsyth about?
- Focus on Rhetorical Techniques: The book explores the classical figures of rhetoric—specific techniques and patterns used to craft memorable, persuasive, and beautiful English phrases.
- Demystifying Great Writing: Forsyth argues that great writing, from Shakespeare to pop songs, is not just about inspiration or genius, but about mastering and applying these rhetorical tricks.
- Structure and Approach: Each chapter is devoted to a different rhetorical figure, explaining its definition, history, and use, with examples from literature, music, and popular culture.
- Accessible and Entertaining: The book is written in a witty, conversational style, making complex linguistic concepts approachable and enjoyable for general readers.
2. Why should I read "The Elements of Eloquence" by Mark Forsyth?
- Unlocks the Secrets of Style: The book reveals the hidden formulas behind the most memorable lines in English, helping readers understand why certain phrases stick in the mind.
- Practical Writing Advice: By learning these rhetorical figures, readers can improve their own writing, making it more striking, persuasive, and memorable.
- Entertaining and Insightful: Forsyth’s humor and wide-ranging examples—from Shakespeare to advertising slogans—make the book both fun and enlightening.
- Appreciation of Language: It deepens readers’ appreciation for the artistry of language, showing that beauty in writing is often a matter of technique, not just inspiration.
3. What are the key takeaways from "The Elements of Eloquence"?
- Rhetoric is Learnable: Great writing is not just innate genius; it’s often the result of learned techniques and deliberate practice.
- Figures of Rhetoric Matter: Specific rhetorical devices—like alliteration, anaphora, and chiasmus—are the building blocks of memorable phrases.
- Form Over Content: The way something is said can be as important, or more so, than what is being said.
- Historical and Modern Relevance: These techniques are timeless, used by everyone from Shakespeare to modern songwriters and politicians.
4. How does Mark Forsyth define and explain rhetorical figures in "The Elements of Eloquence"?
- One Chapter per Figure: Each rhetorical device gets its own chapter, with a clear definition and explanation of how it works.
- Examples from Literature and Pop Culture: Forsyth illustrates each figure with famous lines from Shakespeare, the Bible, pop songs, movies, and more.
- Practical Demonstrations: He often rewrites ordinary sentences using the figure to show the dramatic difference in memorability and impact.
- Humorous Commentary: Forsyth’s explanations are laced with wit, making the learning process engaging and memorable.
5. What are some of the most important rhetorical figures covered in "The Elements of Eloquence"?
- Alliteration: The repetition of initial consonant sounds, making phrases catchy and memorable (e.g., "Full fathom five thy father lies").
- Polyptoton: Repeating a word in different grammatical forms (e.g., "Please Please Me").
- Antithesis: Juxtaposing contrasting ideas in balanced phrases (e.g., "It was the best of times, it was the worst of times").
- Anaphora and Epistrophe: Repeating words at the beginning or end of successive clauses for emphasis.
- Chiasmus: Mirroring words or structures for symmetry (e.g., "Ask not what your country can do for you...").
- Many More: The book covers dozens of figures, including merism, diacope, hendiadys, hyperbole, litotes, and more.
6. How does "The Elements of Eloquence" by Mark Forsyth show that great writing can be learned?
- Shakespeare as Example: Forsyth demonstrates that even Shakespeare started out poorly and improved by learning and practicing rhetorical figures.
- Historical Education: He explains that Elizabethan education focused on teaching these figures, and that writers like Shakespeare used them deliberately.
- Recipes for Memorable Lines: The book presents rhetorical figures as "recipes" that anyone can follow to craft striking phrases.
- Practice Over Inspiration: Forsyth debunks the myth of the "natural genius," emphasizing the role of technique and repetition.
7. What are some practical ways to use the advice from "The Elements of Eloquence" in my own writing?
- Identify and Apply Figures: Learn to recognize rhetorical figures and consciously use them to enhance your writing’s style and memorability.
- Experiment with Structure: Try rewriting ordinary sentences using different figures (e.g., alliteration, tricolon, anadiplosis) to see their effect.
- Focus on Form: Pay attention not just to what you say, but how you say it—structure, rhythm, and repetition can make your writing more persuasive.
- Avoid Overuse: Forsyth cautions that overusing any figure can be distracting or ridiculous; the key is to use them judiciously for maximum impact.
8. How does Mark Forsyth use humor and examples in "The Elements of Eloquence" to teach rhetorical concepts?
- Witty Commentary: Forsyth’s explanations are filled with jokes, playful asides, and tongue-in-cheek observations about language and literature.
- Pop Culture References: He draws on examples from pop songs, movies, and advertising, making the material relatable and lively.
- Parodies and Rewrites: Forsyth often rewrites famous lines or creates exaggerated examples to illustrate both the power and the pitfalls of each figure.
- Self-Deprecating Tone: The author pokes fun at himself and at the sometimes arcane world of rhetorical terminology, keeping the tone light.
9. What are some of the best quotes from "The Elements of Eloquence" and what do they mean?
- "Shakespeare was not a genius. He was, without the distant shadow of a doubt, the most wonderful writer who ever breathed. But not a genius." — Forsyth argues that Shakespeare’s greatness was due to learned technique, not innate genius.
- "Any phrase, so long as it alliterates, is memorable and will be believed even if it’s a bunch of nonsense." — Emphasizes the power of form over content.
- "A poet is not somebody who has great thoughts. That is the menial duty of the philosopher. A poet is somebody who expresses his thoughts, however commonplace they may be, exquisitely." — Highlights the importance of expression and style in poetry.
- "The figures are, to some extent, alive and well. We still use them. It’s just that we use them haphazardly." — Suggests that rhetorical figures are still present in everyday language, even if we’re not conscious of them.
10. How does "The Elements of Eloquence" by Mark Forsyth address the history and evolution of rhetorical figures?
- Ancient Origins: Forsyth traces many figures back to Ancient Greek and Roman rhetoric, showing their long-standing importance.
- Renaissance Revival: He explains how the Renaissance, especially in Elizabethan England, saw a renewed interest in rhetorical technique.
- Decline and Survival: The book discusses how the Romantic movement and modern education led to a decline in formal rhetoric, but the figures survived in popular culture.
- Ongoing Relevance: Forsyth demonstrates that these figures are still used today, often unconsciously, in everything from political speeches to advertising.
11. What are some advanced or lesser-known rhetorical figures explained in "The Elements of Eloquence"?
- Hendiadys: Using two nouns joined by "and" instead of an adjective and a noun (e.g., "sound and fury" instead of "furious sound").
- Diacope: Repetition of a word or phrase with a small intervening word or phrase (e.g., "Bond. James Bond.").
- Scesis Onomaton: A series of phrases or sentences without a main verb, often for dramatic effect.
- Prolepsis: Using a pronoun before introducing the noun it refers to, creating a sense of mystery or emphasis.
- Catachresis: Deliberate misuse or stretching of words, creating striking or jarring effects (e.g., "I will speak daggers to her, but use none").
12. How does "The Elements of Eloquence" by Mark Forsyth suggest readers approach the use of rhetorical figures in modern writing?
- Learn the Rules, Then Break Them: Forsyth encourages readers to master the figures, then use them creatively and flexibly.
- Blend Tradition and Innovation: He shows that while the figures are ancient, they can be adapted to modern contexts and styles.
- Use for Effect, Not Obscurity: The goal is to make writing more memorable and persuasive, not to show off or confuse the reader.
- Enjoy the Playfulness: Forsyth’s overall message is to take pleasure in the artistry of language, using rhetorical figures as tools for beauty and impact.